Estudios Bíblicos Específicos

ESTUDIOS BÍBLICOS PROFUNDOS SOBRE VARIOS TEMAS

1. TEMA:

EL TENTADOR

Al contrario de las pruebas que proceden del Señor, las tentaciones, las pruebas con maldad y trampas cuyo propósito es hacernos daño, son cosas que no provienen de Dios, sino de Su enemigo y el nuestro: el diablo. Esto es lo que la Palabra de Dios nos dice refiriéndose a quién está detrás de la tentación:

Mateo 4:1 “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo.”

Mateo 4:3 “Se le acercó el tentador y le dijo: –Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.”

Marcos 1:13 “Y estuvo [Jesús] allí en el desierto cuarenta días. Era tentado por Satanás.

Lucas 4:2 “por cuarenta días, y era tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días, pasados los cuales tuvo hambre.”

Lucas 4:13 “Cuando acabó toda tentación el diablo, se apartó de él [Jesús] por un tiempo.”

1 Corintios 7:5 “No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración. Luego volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.”

1 Tesalonicenses 3:5 “Por eso también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe, pues temía que os hubiera tentado el tentador y que nuestro trabajo hubiera resultado en vano.”

Apocalipsis 2:10 “No temas lo que has de padecer. El diablo echará a [algunos] de vosotros en la cárcel para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. ¡Sé fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida!”

Como hemos dicho, muchos creen que las tentaciones y las pruebas que contienen maldad vienen de Dios; es decir, que Él trae el mal a nuestras vidas para hacernos mejores. No obstante, esto no es cierto. El tentador, ése que tienta con la maldad, no es Dios sino el diablo y lo hace tanto directa como indirectamente. Veamos ahora las formas y significados que la tentación puede adquirir.

2. TEMA:

FORMAS DE LA TENTACIÓN

1. Tentaciones que provienen de gente que se opone a Dios y a Su Palabra

Jesús y sus discípulos muchas veces se enfrentaron cara a cara con este tipo de tentación y pruebas de pensamiento enfermizo:

Mateo 16:1 “Llegaron los fariseos y los saduceos para tentarlo, y le pidieron que les mostrara una señal del cielo.”

Mateo 19:3 “Entonces se le acercaron los fariseos, tentándolo y diciéndole: —¿Está permitido al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?”

Mateo 22:18 “Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, les dijo: —¿Por qué me tentáis, hipócritas?”

Mateo 22:35 “Y uno de ellos, intérprete de la Ley, preguntó para tentarlo, diciendo:”

Marcos 8:11 “Vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole señal del cielo para tentarlo.”

Marcos 10:2 “Se acercaron los fariseos y le preguntaron, para tentarlo, si era lícito al marido repudiar a su mujer.”

Marcos 12:13-15 “Le enviaron algunos de los fariseos y de los herodianos para que lo sorprendieran en alguna palabra. Viniendo ellos, le dijeron: —Maestro, sabemos que eres hombre veraz y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres, sino que con verdad enseñas el camino de Dios. ¿Es lícito dar tributo a César, o no? ¿Daremos, o no daremos? Pero él, percibiendo la hipocresía de ellos, les dijo: —¿Por qué me tentáis? Traedme un denario para que lo vea.”

Lucas 11:15-16 “Pero algunos de ellos decían: —Por Beelzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios. Otros, para tentarlo, le pedían señal del cielo.”

Juan 8:3-6 “Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio, le dijeron: —Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio, y en la Ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? Esto decían probándolo, para tener de qué acusarlo.

Hechos 20:19 “Sirviendo al Señor con toda humildad, con muchas lágrimas y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos.”

1 Pedro 4:12-13 “Amados, no os sorprendáis del fuego de la prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciera. Al contrario, gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.”

Como vemos en esos pasajes, una manera en la que el diablo tienta/prueba a la gente de Dios, es por medio de otras personas y por medio de la persecución y la aflicción por la Palabra de Dios. Luego vamos a examinar aquí cómo manejar este tipo de tentación, pero primero vamos a ver las otras formas que la tentación puede adquirir.

2. Tentaciones provenientes de los propios deseos.

Los deseos carnales son otra vía por medio de la cual alguien puede ser tentado:

Santiago 1:13-15 “Cuando alguno es tentado no diga que es tentado de parte de Dios, porque Dios no puede ser tentado por el mal ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia pasión es atraído y seducido. Entonces la pasión, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.”

1 Timoteo 6:9 “Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas que hunden a los hombres en destrucción y perdición.”

En esta categoría la fuente de la tentación son los propios deseos del hombre; es decir, viejos deseos del hombre que lo han seguido a través del tiempo, tales como el deseo de ser rico. Observe lo determinante de los pasajes anteriores: ellos no dicen que cuando usted es atraído por sus propias pasiones y es seducido, tal vez caiga en tentación. ¡No! Lo que ellos dicen es que tú definitivamente serás tentado. De igual manera, ellos no dicen que si tú deseas ser rico, quizás caerás en una trampa. ¡No! ¡Lo que ellos dicen es que con toda seguridad caerás en una trampa, la misma trampa que lleva a los hombres a la destrucción y la perdición! Como Pablo también nos dice:

Gálatas 5:17 “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisierais.”

Romanos 8:7 “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la Ley de Dios, ni tampoco pueden.

Las tentaciones de esta categoría aquellas en las que nosotros decidimos entrar, atraídos y seducidos por nuestra carne, el hombre del pasado. ¿El resultado? De nuevo mantengamos en alto el volumen de las Escrituras: pecado, destrucción, perdición, muerte. Continuar con los deseos de los hombres del pasado es un asunto muy serio con las más serias consecuencias. No nos engañemos a nosotros mismos pensando que quizás porque somos salvados por gracia, eso significa que somos libres de continuar con los deseos del hombre del pasado y de alguna manera escapar de sus consecuencias. Gálatas 6:7-8 nos dice:

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará, porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.

¿Entonces qué debemos hacer? La Palabra es de nuevo muy clara:

Romanos 13:11-14 “Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño, porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y libertinaje, no en contiendas y envidia. Al contrario, vestíos del Señor Jesucristo y no satisfagáis los deseos de la carne.

Efesios 4:20-24 “Pero vosotros no habéis aprendido así sobre Cristo, si en verdad lo habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está corrompido por los deseos engañosos, renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

2 Corintios 10:4-5 “porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

Y Proverbios 4:23 “Sobre toda cosa que guardes, guarda tu corazón, porque de él mana la vida.

En todos esos pasajes el protagonista principal no es Dios, sino nosotros. Somos nosotros los llamados a quitarnos al hombre del pasado y ponernos el nuevo. Somos nosotros los llamados a renovar nuestra mente y somos nosotros los llamados a proteger nuestro corazón con toda diligencia. Sí, sin la ayuda de Dios no es mucho lo que podemos hacer. Pero la ayuda de Dios viene a quienes están dispuestos a seguirlo a Él. No nos engañemos a nosotros mismos con la idea de que de alguna manera seremos Cristianos fructíferos, mientras que al mismo tiempo nuestros corazones y mentes siguen los deseos carnales del hombre del pasado. ¡Esto no es posible! Ciertamente es blanco y negro. Es uno (Dios) o lo otro (el mundo). ¡Una mezcla de ambas cosas no funciona!

3. Tentaciones provenientes directamente del diablo

En Mateo 4:1-11 encontramos al diablo hablando directamente con Jesús. ¿Pero cómo lo hizo? La respuesta está en el espíritu, por “revelación”, por así decirlo. Me gustaría dedicarle algún tiempo a esta categoría, pues, dada la ignorancia que existe, frecuentemente vemos a individuos atribuyendo a Dios cualquier cosa que proviene del terreno espiritual. Pero eso no es así. Yo solía creer que por ser Cristiano, el diablo no puede hablarme. Pero puede –él lo hizo con Jesús. Si decidimos ignorar esta posibilidad y considerar que todo lo que viene del mundo espiritual proviene de Dios, entonces estamos abriendo una puerta al diablo para dirigirnos por el mal camino dándonos información falsa en la que nosotros creeremos, porque pensamos que –ya que claramente proviene del campo espiritual— procede de Dios. Empíricamente, he observado que esto sucede cuando la gente ansía alguna cosa; ansían algo con tanta fuerza que cuando oran sobre eso escuchan sólo la respuesta que ellos desean. En otras palabras, no son neutrales, quieren hacer la voluntad de Dios, cualquiera que ésta pueda ser. Contrariamente, ellos simplemente quieren una confirmación de lo que tanto desean. Ellos están codiciando algo, y por tanto, abriendo la puerta al demonio para que les dé falsa información “espiritual”, que cuando la siguen les conducirá a grandes problemas. Esa es la razón por la cual usted tiene que juzgar lo que recibe como información espiritual de acuerdo con La Palabra. ¿Lo que usted supuestamente ha escuchado del terreno espiritual está alineado con la Palabra de Dios, tanto en cuanto a su contenido como en la manera en que fluye? Si no es así, entonces debe rechazarlo sin preguntar. Tristemente, muchos hermanos no comprueban lo que supuestamente han escuchado del terreno espiritual, para ver si cuadra con La Palabra. Por ejemplo, he visto gente que dicen ser Cristianos cometiendo adulterio, divorciándose de sus esposas Cristianas y casándose con otras (quienes también dicen ser Cristianas) y, como si todo eso fuera poco, ¡justifican sus acciones diciendo que supuestamente Dios les dijo que lo hicieran! ¿Podría Dios decirles que hicieran algo así? ¡No! ¿Cómo lo sabemos? ¡Porque un consejo de este tipo es completamente opuesto a la Palabra de Dios! Lo que verdaderamente sucedió, y la Palabra lo explica clara y plenamente, es que al no estar vigilantes, fueron atraídos por su propia lujuria y seducción, abriendo por tanto la puerta al demonio. Si realmente alguien les dijo que actuaran así, ése no fue Dios, sino el demonio. La Palabra de Dios es por tanto la medida contra la cual cualquier información que provenga del terreno espiritual debe ser medida y evaluada. Jesús también hizo esto cuando usó la Palabra de Dios para combatir a Satanás y sus tentaciones. Todas sus respuestas comenzaban con “está escrito”.

En lo concerniente a la superioridad de la Palabra de Dios contra cualquier “revelación”, incluso si ésta proviene de una manera extraordinaria, Pablo fue muy claro:

Gálatas 1:8 “Pero si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anuncia un evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.”

Incluso si un ángel del cielo –y obviamente ese sería un ángel caído, un ángel de la oscuridad, como exactamente lo es Satanás— baja y comienza a predicar un evangelio diferente al que Pablo, por revelación de Jesucristo, recibió y les predicó, este sería un ángel maldito. Obtener información del terrero espiritual no es suficiente. Esta información también tiene que proceder de la fuente correcta del terreno espiritual. De lo contrario, es una tentación y un ataque del demonio. Y para conocer la procedencia de la información, usted tiene que evaluarla según la única medida válida: la medida de la Palabra de Dios.

3. TEMA:

LAS FORMAS DE TENTACIÓN EN LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR

Ya hemos visto en el artículo “Significado y formas de la Tentación” las formas que la tentación puede adquirir (especialmente las pruebas por medio de la aflicción y persecución y la trampa de obedecer los deseos del hombre del pasado, los carnales), podemos también ver en acción esas categorías en la parábola del sembrador. En esta parábola hay dos categorías que a pesar de que ellos escucharon y recibieron La Palabra, no produjeron los frutos deseados. Y la pregunta es ¿por qué?

1. La tentación en la segunda categoría de la parábola del sembrador

Concerniente a la segunda categoría de la parábola del sembrador, Mateo 13:20-21 y Lucas 8:13 nos dicen al respecto:

Mateo 13:20-21 “El que fue sembrado en pedregales es el que oye la palabra y al momento la recibe con gozo, pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.”

Lucas 8:13 “Los de sobre la piedra son los que, habiendo oído, reciben la palabra con gozo, pero no tienen raíces; creen por algún tiempo, pero en el tiempo de la prueba se apartan.”

¡Como podemos ver, la gente de esta categoría oyó La Palabra e inicialmente la reciben con alegría! En otras palabras, ellos estaban muy entusiasmados por La Palabra. Pero entonces llegó la tentación, la prueba, y su forma fue de tribulación y persecución por causa de La Palabra; es decir, debido a La Palabra estas personas fueron perseguidas. Y ahí ellos perdieron el juego. En vez de perseverar aferrándose a La Palabra que originalmente ellos habían recibido con tanta alegría, se echaron para atrás y se apartaron de ella. Si tú eres un joven creyente lleno de fervor hacia Dios: podría parecer que el demonio no está por ninguna parte a tu derredor, esto no va a durar para siempre. La tentación, la prueba, llegará. Necesitarás perseverar, aferrarte a la fe y a la Palabra que con tanta alegría has recibido. Como la Palabra nos dice:

Hebreos 10:35-39 “No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene una gran recompensa, pues os es necesaria la paciencia, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. «Porque aún un poco y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; pero si retrocede, no agradará a mi alma.» Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.”

La aflicción puede adquirir varias formas. Yo he visto gente apartándose, abandonando la fe, porque sus padres, o familiares y amigos, los confrontaron y rechazaron por su fe. Por supuesto, la persecución puede adquirir también otras formas más severas, como ser lanzado a una prisión, o ser torturado por su fe. Incluso puede resultar en la muerte, como les sucedió a Esteban y a Santiago, el hermano de Juan. Para ti y para todos aquellos que son sometidos a prueba, la Palabra dice:

Romanos 16:19-20 “Vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, y por eso me gozo de vosotros. Pero quiero que seáis sabios para el bien e ingenuos para el mal. Y el Dios de paz aplastará muy pronto a Satanás bajo vuestros pies.”

Y 1 Pedro 5:8-10

“Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. Resistidlo firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. Pero el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.

Aférrate a la fe y hazlo hasta el final. Pon tu vida y situación en las manos de Dios y disponte a sufrir cualquier cosa que surja; sí, incluyendo el ridículo y la tortura. Dios está contigo. Él te fortalecerá. Él te dará coraje. Tal y como lo hizo con Jesús en el jardín de Getsemaní. Tal y como lo hizo con Pablo en la prisión, cuando fue perseguido por los Judíos (Hechos 23:11). Como Pablo dijo: “así como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación.” (2 Corintios 1:7). El consuelo que proviene de Él supera con creces cualquier ridículo o tortura que un hombre pueda proporcionarnos.

2. La tentación en la tercera categoría de la parábola del sembrador

En lo concerniente a la tercera categoría de la parábola del sembrador, podemos leer en Marcos 4:18-19: “Los que fueron sembrados entre espinos son los que oyen la palabra, pero los afanes de este siglo, el engaño de las riquezas y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y la hacen infructuosa.”

Y Lucas 8:14 “La que cayó entre espinos son los que oyen pero luego se van y son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto.”

Esos hombres oyeron la Palabra, la comprendieron, pero ésta quedó sin dar frutos. ¿Por qué? Porque ellos dejaron la puerta de sus corazones abierta a las espinas de “los afanes de este siglo, el engaño de las riquezas y las codicias de otras cosas” (Marcos 4:19), las cuales al entrar, sofocaron la Palabra. Como ya hemos visto a Santiago diciendo:

Santiago 1:13-15 “Cuando alguno es tentado no diga que es tentado de parte de Dios, porque Dios no puede ser tentado por el mal ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia pasión es atraído y seducido. Entonces la pasión, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.”

y 1 Timoteo 6:9 nos dice

Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas que hunden a los hombres en destrucción y perdición.

Algo que debemos observar: El mismo efecto que ocurre por la tentación de riquezas y la codicia de las demás cosas, sucede también con las preocupaciones de este mundo. Ellas también traen esterilidad. Por tanto, si quieres ser un Cristiano que produce frutos, es decir, un Cristiano de verdad y no un simple Cristiano de nombre, debes eliminar las espinas de las preocupaciones, riquezas y placeres de la vida, y evitar que regresen de nuevo Necesitas tomar acción. Necesitas cambiar, y Dios te ayudará si tú realmente así lo quieres. La tentación en la tercera categoría de la parábola del sembrador no proviene de la persecución y aflicción causada por el demonio. Aquí la tentación adquiere formas más sutiles, lo cual por tanto también requiere de nuestra resistencia. Preocuparse por las cosas que este mundo se preocupa (“las preocupaciones de este mundo”), querer riquezas o codiciar otras cosas, es muy peligroso. Éstas son espinas que tienen que ser removidas. Como vimos a Pablo diciendo:

Romanos 13:14 “vestíos del Señor Jesucristo y no [satisfagáis] los deseos de la carne.

“No satisfagáis los deseos” significa que no debemos preocuparnos por la carne y sus deseos. En vez de ello, debemos alimentarnos con la leche pura de La Palabra, de modo que crezcamos a través de ella. (1 Pedro 2:2

4. TEMA:

¿CUÁL ES LA RESPUESTA APROPIADA A LA TENTACIÓN?

Hemos identificado dos vías centrales a través de las cuales nos llega la tentación. Una es mediante la persecución y la aflicción, la otra es a través de ser desviados por los deseos y la seducción. En cuanto a lo referente a la segunda categoría, la respuesta correcta no es otra que cerrar las puertas que nosotros pudiéramos haber abierto. ¿Qué es lo que tanto deseas? Tienes que entregárselo al Señor. Yo considero que entre los deseos que pueden crear problemas no sólo se encuentran los del hombre del pasado, los cuales no tienen cabida alguna en la vida de un Cristiano, sino también los deseos aceptables que no obstante, no han sido entregados en un 100% al Señor. Por ejemplo, cuando era soltero, tenía un INMENSO deseo de casarme. Poco tiempo después de ser creyente, a los 21 años, decidí esperar a que Dios me presentara a mi esposa. Sin embargo, pensé que Él lo haría más o menos al mes siguiente. A medida que los meses pasaban, comencé a impacientarme. Yo quería que Dios me trajera una esposa de inmediato. Ése fuerte deseo fue de hecho uno de esos que Santiago describió como los que abren la puerta a la tentación. Y eso fue exactamente lo que a mí también me sucedió. Dada la extraordinaria fuerza de este deseo, caí en trampas muchas veces y sufrí mucho. Hasta que al final le dije a Dios: “Ya no me importa tener una esposa. Si Tú quieres que tenga una, perfecto; pero si no, voy a continuar amándote y sirviéndote de igual manera”. Tan pronto como hice eso, en cuanto entregué verdaderamente la situación al renunciar por completo a ella, adivinen qué sucedió: ¡Nunca más fui tentado con eso! Y luego de algunos años, Dios en verdad me trajo a mi esposa. Lo que quiero decir, hermano y hermana, es que si hay algo que tú desees con mucha fuerza (una esposa, un esposo, una carrera, etc.) tienes que entregárselo a Dios y decidir dentro de ti que aunque Dios no te conceda lo que deseas con tanta fuerza, esto no será gran cosa. De todas maneras, Él siempre sabe lo que es mejor.

Continuarás amándole y sirviéndole, sin importar cómo resulten las cosas. Entregar un asunto a Dios y aceptar cualquier resultado que Él nos pueda traer, cierra las puertas a la tentación. ¡No puedes ser arrastrado por las pasiones, si no tienes pasiones! Resumiendo: incluso los deseos que básicamente se adaptan a la Palabra de Dios, pueden llevarnos a la tentación si nosotros no los entregamos COMPLETAMENTE a Dios. Si la tentación ahora adquiere la forma de persecución y aflicción a causa de la Palabra, entonces la respuesta una vez más es resistir, a sabiendas de que Dios no está lejos. Él está contigo. Él jamás te abandonará ni te traicionará, dice Su Palabra (Hebreos 13:5). Como Pablo también nos dijo: “así como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación.” (2 Corintios 1:7). Y 2 Pedro 2:9a nos dice: 2 Pedro 2:9ª “El Señor sabe librar de tentación a los piadosos” ¡Mantente entonces inquebrantable en la fe!

5. TEMA:

LA ORACIÓN COMO ARMA CONTRA LA TENTACIÓN

En la batalla contra la tentación, no importa su tipo, la oración es un arma de la que nosotros no podemos prescindir. El propósito de la tentación es atraparnos para alejarnos de Dios. La oración, la comunión con Dios, es exactamente lo contrario: mantiene abiertos los canales de comunicación con nuestro Padre. ¡Oh, cuanto consuelo y amor provienen del Padre y cuanto apoyo encuentran los que resisten al enemigo cuando acuden a Él en oración!

La noche en que el Señor Jesús fue capturado, en el jardín de Getsemaní, dijo a sus discípulos:

Mateo 26:41 “Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.”

Lucas 22:40 “Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: —Orad para que no entréis en tentación.”

Lucas 22:46 “y les dijo: —¿Por qué dormís? Levantaos y orad para que no entréis en tentación.

La tentación es descrita aquí como algo en lo que los discípulos podrían caer y para ello la respuesta adecuada sería la oración. Luego, oración y tentación se colocan una contra la otra. “Oren para que no caigan en tentación”, dijo el Señor. Obviamente, si ellos no oraban efectivamente caerían en tentación. Oración, comunión con Dios, mantener los canales de comunicación abiertos y recibir de Él el coraje y apoyo necesario por medio de la oración, es un escudo de protección contra la tentación. Eso no necesariamente significa que la tentación no vendrá, pero lo que de seguro significa es que cuando/si llega, nos hallará inquebrantables en la fe en vez de listos para caer en su trampa.